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Saturday, May 27, 2006

CINE: Agua

AGUA
Alemania, 2005. C-115’. Drama. Directora y guionista: Deepa Mehta. Intérpretes: Seema Biswas, Lisa Ray, John Abraham, Sarala. Distr.: Golem. CE: Todos los públicos. VM: Mayores de 13 años. VA: ***

La directora y guionista Deepa Mehta sigue adelante con su valiente exploración del pasado de la India en esta historia perfectamente equilibrada, ambientada en 1938, durante el movimiento de emancipación nacional liderado por Mahatma Gandhi.
Chuyia, una niña hindú de ocho años, contrae matrimonio con un anciano que muere esa misma noche. La tradición obliga a la chica a recluirse en una ashram, una casa de viudas de la que sólo saldrá cuando muera. Allí conocerá a Kalyani, otra mujer joven y bella. Acompañada de una sugerente banda sonora, esta conmovedora película desarrolla una vigorosa puesta en escena que recrea emblemáticos paisajes indios. El guión está muy trabajado, sobre todo en su pretensión principal de manifestar sin tapujos el arcaico sometimiento en el que viven, semiaisladas, las mujeres de las casas de viudas. A ratos, el filme puede resultar excesivamente académico, y se resiente un poco de su esquemático diseño de personajes y de su ritmo lento. En cualquier caso, su crítica al machismo resulta un balón de oxígeno ante tanta mezquindad soterrada, y están muy bien desarrollados los contrastes entre culturas.
Apoyada en la producción por George Lucas, e interpretada por actrices no profesionales, Agua es la obra de una humanista, llevada a cabo con una tremenda ternura y una sincera preocupación por la situación de sus protagonistas, de sus luchas interiores —la idea de Dios— y de sus pequeñas rebeliones frustradas. En todo caso, su mirada esperanzada sobre una sociedad libre de prejuicios abre una puerta a un nuevo mundo donde no se coarten los derechos fundamentales.

José Luis Panero

Saturday, May 20, 2006

CINE: ERES MUY GUAPO

El don de la perseverancia, examinado desde prismas dispares

Cercano ya el verano, las mejores propuestas cinematográficas son aquellas que contrastan mucho entre sí, y que ponen de relieve cosas bien distintas, siempre en clave positiva. Ése es el propósito de este número: una estupenda comedia francesa y un contundente drama histórico.

ERES MUY GUAPO
Vuelve la buena comedia francesa a la cartelera española de la mano de la veterana actriz y guionista Isabelle Mergault, que debuta como directora con esta espléndida película que se ha convertido en Francia en la comedia de la temporada. En concreto, ha sido vista por más de tres millones de espectadores y ha recaudado en salas más de 17 millones de euros.
El filme narra las andanzas de Aymé, un hombre terco de mediana edad, casado y sin hijos, que se ha criado en el campo y se dedica a cuidar sus tierras junto a su esposa. La fatalidad llega a la granja donde vive la pareja cuando la esposa de Aymé, Huguette, fallece a consecuencia de un accidente laboral. Aymé se ve incapaz de realizar con efectividad las tareas del hogar, que sólo realizaba su esposa. De modo que sus amigos le convencen para que acuda a una agencia matrimonial y encuentre allí a una mujer que se ajuste a sus necesidades. Su peculiar encuentro en Rumanía con la joven Elena cambiará la vida de ambos.
Esta emotiva película, muy bien interpretada, cuenta con un reparto de altos vuelos, en los que sobresale la pareja protagonista, formada por Michel Blanc y Medea Marinescu. Cabe destacar que esta actriz rumana no hablaba francés y tuvo que aprender durante el rodaje, aspecto que dota al personaje de Elena de una mayor frescura y credibilidad.
Por otro lado, los diálogos son vivos y ágiles, y mantienen el tono cómico de la historia a lo largo de todo el metraje. Aunque la puesta en escena es sobria, la banda sonora ayuda a comprender las sensaciones de todos los intérpretes. Una subtrama paralela enriquece la humanidad y honestidad de la historia, y evita que la película se desvíe por tortuosos derroteros sentimentales.
Mergault introduce una pizca de humor negro y desmitifica levemente el dolor humano. Pero estos recursos no estropean esta producción entretenida, familiar, positiva, sincera y exenta de sensiblería, donde las carcajadas están aseguradas. Además, propone reflexiones valiosas sobre los contrastes entre culturas, subraya el valor del matrimonio y la maternidad, y afronta de cara la soledad de tanta gente y sus dificultades para las relaciones sentimentales.

BUENAS NOCHES, Y BUENA SUERTE
Buenas noches, y buena suerte es la crónica del auténtico enfrentamiento entre Edward R. Murrow, presentador de noticias en la televisión americana en los años 50, y el senador Joseph McCarthy y el Comité de Actividades Antiamericanas. Con la firme voluntad de informar de los hechos e ilustrar a la audiencia, Murrow y su incondicional equipo -capitaneado por su productor Fred Friendly y Joe Wershba desde la sala de redacción de la CBS- hacen frente a las presiones corporativas y de los patrocinadores para examinar las mentiras y las tácticas alarmistas perpetradas por McCarthy durante su “caza de brujas” comunista.
El hecho de que George Clooney saltara a la fama gracias a la televisión puede ayudarnos a comprender su breve pero interesantísima carrera como director de cine. En su ópera prima, Confesiones de una mente peligrosa -además de tratar el tema sobre la guerra fría- se centraba también en el nacimiento del fenómeno de la “telebasura”.
En Buenas noches, y buena suerte, Clooney dirige en tono documental y en blanco y negro una historia basada en hechos reales, que expresa los tiempos oscuros vividos entonces. En efecto, el tema de la guerra fría vuelve a estar presente (representada por la escalofriante doctrina McCarthista) y el de la televisión (ofreciendo una contundente representación del mundo periodístico). Este último tema queda muy bien reflejado en el genial monólogo final de David Strahairn (fantástico en su papel de Edward R. Murrow), del que se desprende que la televisión, con su condición de mass media debería de comprometerse con la realidad social para convertirse en un instrumento de información en defensa de la verdad.
La cinta tiene el lastre de otros telefilmes similares: puesta en escena teatral y hermética, insertos de grabaciones de la época, mucho primer plano y muchísimos interiores. Lo cual esta vez le viene de perlas a una película que desea mostrar los entresijos de la televisión de los años 50. Buenas noches, y buena suerte, además, tiene suficiente calidad para estar un peldaño por encima de un telefilme con contenido político.
Es una lástima las deficiencias halladas en la caracterización de los personajes. El filme no ha querido entrar en la cotidianeidad personal, a excepción de la subtrama entre Robert Downey Jr. y Patricia Clarkson. También su contexto histórico está muy limitado, y queda coja la época que retrata.
Sin embargo, Clooney realiza un gran trabajo de dirección (dominio con la cámara, y sabia selección de archivo documental de la época). Todo es modélico en esta narración en la que se exalta el riesgo y la obligatoriedad de defender por encima de todo la sagrada libertad de expresión en las democracias amenazadas. Atención a las canciones interpretadas por Dianne Reeves.

José Luis Panero

Saturday, November 26, 2005

CINE: Hermanas

HERMANAS
***
Directora: Julia Solomonoff. Intérpretes: Valeria Bertuccelli, Ingrid Rubio, Adrián Navarro, Nicolás Pauls, Milton De La Canal. Drama. Argentina, España, Brasil. 2005. Alta Classics. 25-11-05. 88 min.

José Luis Panero

Primero, primerizo y espléndido largometraje de la cineasta argentina Julia Solomonoff, que antes sólo había rodado cuatro cortos, dos series para televisión y un documental.
La película cuenta la historia de Natalia y Elena Levin, dos hermanas que tuvieron que separarse en 1975, cuando eran adolescentes, y que se reencuentran nueve años más tarde en Texas, un país extranjero para ambas desde el que intentarán poner en orden sus recuerdos, cicatrizar las heridas del pasado y afrontar el futuro con optimismo.
Hermanas es un amable drama sobre las consecuencias de no haber podido hablar las cosas en su momento; de buscar nichos de reconciliación en un ambiente de paz. Solomonoff —que también es autora del guión— se ha rodeado de dos grandes actrices, Valeria Bertuccelli e Ingrid Rubio, que demuestran su sobrada capacidad para el drama y su notable talento interpretativo.
Narrado con algunos flashbacks —que recuerdan a Soldados de Salamina o a La luz prodigiosa—, el filme crece argumentalmente, pero se entretiene en descubrir poco a poco a cada una de las hermanas, lo cual resta algo de intensidad a la intriga. Resultan interesantes los silencios, las pausas, y los densos primeros planos que marcan el ritmo progresivo de un desenlace un poco forzado. Cuesta entender la última transición de ñla cinta, para pasar de un frenético enfrentamiento fraternal a un abrazo sin mucha credibilidad.
La producción tiene a su favor una dirección de actores muy correcta, una puesta en escena vigorosa, y un acompañamiento musical del maestro Lucio Godoy, que eleva el nivel dramático de muchas secuencias. A pesar de que hay alguna referencia de soslayo al aborto, y de que siempre esté presente en este tipo de producciones la sobada crisis argentina, el balance final es positivo, pues la película es coherente con los sentimientos de los personajes, y su propuesta esperanzadora abre un sendero de luz entre tanta grisura cinematográfica en filmes del género.

Saturday, November 19, 2005

CINE: Trece entre mil

TRECE ENTRE MIL

España, 2005. C-90’. Drama real. Director: Iñaki Arteta. Intérpretes: Trece familias rotas por la violencia etarra. Distr.: Notro Films. CE: Mayores de 18 años. VM: Adultos. VA: HHHH

El terrorismo de ETA, para miles de ciudadanos españoles, ha sido determinante en su vida. Pero poco sabemos sobre la complejidad de los acontecimientos que vivieron los familiares de las víctimas, de las peripecias de su experiencia vital posterior.

Hombres, mujeres y niños asesinados, unos indiscriminadamente, otros tras sufrir una cruel persecución al más puro estilo nazi, componen las trece historias de este espectacular trabajo documental, que constituyen una mera representación del gran colectivo de afectados por terrorismo en nuestro país, y que son la encarnación física del dolor sin límite, fruto de la injusticia e impunidad de algunos asesinatos y de la falta de solidaridad social.

En la película, una pregunta queda en el aire: ¿cómo es posible que en una sociedad del siglo XX, culta, adherida a la democracia, el terrorismo haya sembrado tantas dudas sobre su legitimidad y las víctimas hayan sido sometidas durante tanto tiempo al abandono por parte de sus conciudadanos, a ser ninguneadas?

Trece entre mil es una película perturbadora. Pero una obra necesaria, porque está claro que la mayor parte de los ciudadanos —desde hace poco— ha empezado a sentir como propia la verdadera tragedia del terrorismo, y ahora quiere dar respuesta a la alarmante falta de propuestas cinematográficas actuales, comprometidas con esta trágica realidad.

Se han seleccionado unos casos entre los colectivos que han aportado mayor número de víctimas (civiles, policías nacionales, guardias civiles), y otros que destacan por las especialmente dramáticas consecuencias de algún atentado concreto, como la muerte de niños, por ejemplo. También hay documentos estremecedores, que se han caracterizado por las extrañas formas de la ejecución del asesinado, pasando por los azarosos cruces de caminos entre la víctima y su asesino.

Todos los testimonios tienen en común el olvido generalizado al que se han visto abocados, a causa de la desgraciada cantidad de muertos que esta lacra ha causado. Algunos casos pueden resultar increíbles, como increíble puede resultarle a un espectador medio español esta falta de memoria histórica. Igual de sorprendente resultará a un observador extranjero que lo que se narra haya sucedido en un lugar de la Europa occidental a finales del siglo XX.

Hay películas ante las que es imposible, si se tiene una pizca de sensibilidad, no implicarse, no emocionarse, quedarse al margen. Esto sucede con Trece entre mil, un filme para todos aquellos espectadores que consideren al terrorismo la encarnación del mal, sembrado siempre sin distinción política.

Les voy a pedir un ruego personal: vayan a verla pronto, porque es una película pequeña que se exhibe, cuando esto se escribe, sólo en 10 salas del país, y ojalá funcione bien el boca a boca.

José Luis Panero

Saturday, November 12, 2005

Cine: Match Point

MATCH POINT
Estados Unidos / Inglaterra, 2005. C-124’. Drama. Director: Woody Allen. Intérpretes: Scarlett Johansson, Jonathan Rhys-Meyers, Emily Mortimer, Matthew Goode, Brian Cox, Penelope Wilton. Distr.: On Pictures. CE: Mayores de 18 años. VM: Adultos. VA: HHHH

Match point narra la dramática historia del ascenso en sociedad de un joven profesor de tenis (Jonathan Rhys-Meyers) y de las terribles consecuencias de su ambición. El protagonista se debate entre dos mujeres y al no hallar una salida opta por una solución desesperada. La película cuenta con un reparto inglés —prácticamente en su totalidad— y está ambientada en la sociedad de las clases altas inglesas. Ha sido filmada, por primera vez, fuera de Nueva York.

Woody Allen repite sus temas y varía algo sus modos, pero esencialmente no cambia nada. Puede que sorprenda a primera vista en Match point no encontrarnos al propio cineasta interpretando el papel de marginado protagonista, o no hallar en ella los diálogos chispeantes que se han desprendido de varias de sus ingeniosas creaciones, por ejemplo, La maldición del escorpión de Jade o Un final made in Hollywood.

Tras algunas cintas producidas en los últimos años con cierto automatismo, y habiendo dejado grandes trabajos en la memoria de los espectadores, regresa ahora con una comedia trágica de gran calidad. Tal vez Match point esté más cerca de Delitos y faltas que de ninguna otra de sus películas. Como aquella, ésta es una pieza filosófica, dedicada a transmitir una idea: la suerte viene y va. El tenis es a la vez la metáfora y el contexto perfecto para complicar la vida a sus jóvenes y ricos protagonistas, brillantemente interpretados por Jonathan Rhys-Meyers y Scarlett Johansson.

Aunque la película tiene un tono serio, Match point ofrece dosis de humor subterráneo constante, con agudas frases que quedarán grabadas en la conciencia del espectador. Lo que no pudo hacer con Melinda y Melinda, es decir, encadenar dos películas en una, lo hace ahora: la primera parte de Match point es una deliciosa comedia romántica de altos vuelos, con jóvenes neuróticos y seductores. La segunda adopta los tonos trágicos de Strindberg y la fatalidad, muy del estilo de Dostoievski, que arrasa a los personajes. Todos los elementos “Allenianos” regresan en esta película: amores, flirteos, culpa, ausencia de redención y justicia... Y, sin embargo, Woody se ha renovado. Ópera en lugar de jazz, una imagen limpia y relajada, una Inglaterra mistificada en lugar de Manhattan.

Match point es una grandísima cinta que genera tensión y frenesí. Es bella y mordaz a la vez, y tiene auténticas reminiscencias de Hitchcock, de Extraños en un tren, en concreto, y de la Lolita de Kubrick. Está magistralmente interpretada y rodada de manera sensacional, tiene una puesta escena muy realista y luminosa —con una voz en off que plantea la tesis del filme—, y un ritmo muy bien llevado, hasta que la atmósfera se troca paulatinamente en la viva recreación de un thriller claustrofóbico. Nos queda Allen para rato.

José Luis Panero

Monday, November 07, 2005

CINE: LA VIDA SECRETA DE LAS PALABRAS

LA VIDA SECRETA DE LAS PALABRAS

España, 2005. C-122’. Drama. Directora. Isabel Coixet. Intérpretes: Tim Robbins, Sarah Polley, Javier Cámara, Sverre Anker Ousdal. Distr.: El Deseo. CE: Mayores de 18 años. VM: Adultos.

José Luis Panero

La realizadota catalana, Isabel Coixet (Demasiado viejo para morir joven, A los que aman, Mi vida sin mí), continúa sembrado con el drama verdaderas realidades sociales, en un clima áspero, pesimista y gris, como ya comprobamos con la fabulosa Mi vida sin mí.

La vida secreta de las palabras narra la historia de Hanna (Sandra Polley), enfermera refugiada de la guerra de los Balcanes, que acepta subir a una plataforma petrolífera en el mar del Norte, y agotar por fin unos días de vacaciones que nunca emplea, para curar las heridas que ha sufrido Josef (Tim Robins), temporalmente ciego, tras un accidente de trabajo.

Brillante filme con matices, la película de Coixet plantea el síntoma sobre la incomunicación y la soledad de manera notable. La relación que se fragua entre los protagonistas nos conduce hasta el vivo planteamiento sobre la necesidad de existir para saber valorar al otro; de saber que gracias al otro mi vida adquiere sentido. Argumentalmente, la película crece de manera progresiva y deja que se desarrolle un guión muy cuidado, aunque de menor calidad que el de su anterior película, la arriba citada Mi vida sin mí.

El reparto principal cumple a la perfección sus roles (atención a Javier Cámara), y la cineasta sabe cómo recrearse, rodando de manera muy íntima a cada uno de los personajes. Con una espléndida fotografía, y una banda sonora amarga, la historia -sin ser especialmente ingeniosa-, tiene auténticos diálogos ciertamente originales, que de nuevo confirman el talento de la directora, también para titular sus películas.

Sin embargo, todo este producto queda mermado por una distorsionada y difusa voz en off, que puede confundir al espectador, y por un reclamo gay muy particular, innecesario, soez, vulgar y ñoño que no tiene parte en la trama -ni en la subtrama, con la madre de la protagonista a la cabeza-, y que resta categoría a una película fiel a los sentimientos, al amor, a la redención y hasta a los mejores golpes de humor.

Nota del Editor: Por problemas técnicos publicamos el texto hoy lunes 7 de noviembre. Disculpen las molestias.

Saturday, October 29, 2005

KAROL, EL HOMBRE QUE SE CONVIRTIÓ EN PAPA

En abril de este año se estrenó en el Canale 5 de la televisión italiana, y luego en todo el mundo, la película Karol Wojtyla. La historia de un hombre que se convirtió en Papa, que cuenta la vida de Juan Pablo II desde la invasión nazi en Wadowice durante la II Guerra Mundial, hasta su elección como Romano Pontífice el 16 de octubre de 1978 a los 58 años de edad.

Interesantísima película muestra con sabiduría e inteligencia los aspectos históricos que contribuyeron a forjar la personalidad de Juan Pablo II. En ese sentido para mucha gente puede resultar novedoso ver a un Papa que no es producto de sacristías e inciensos, sino que ha crecido siendo parte activa de los acontecimientos más terribles del siglo XX. Un Papa que sabe lo que es la vida del obrero, lo que es la persecución, lo que son las dictaduras, lo que es la violencia. Que ve cómo poco a poco se va quedando solo. Éste es el aspecto más emocionante y pedagógico del filme. Sin embargo, están menos desarrollados los aspectos de la vida de fe de Wojtyla, su vocación, su conciencia de hombre orante, y que se echan de menos. En el recorrido que realiza la cinta comprobamos cómo siente la vocación sacerdotal, para acompañarle a continuación en los años duros del comunismo, cuando era acosado por los espías del régimen, vemos su ordenación episcopal y su relación con el cardenal Stefan Wyszinski, así como le encontramos apoyando a los obreros en Nova Huta.

Con una interpretación sobresaliente de todo el reparto, y una puesta en escena muy realista, la película insiste en la debacle nazi y en el problema sobre el comunismo. Estructuralmente, podremos decir que durante la primera hora y media se ponen de relieve los aspectos más duros para el joven Farol, mientras que la última parte desarrolla sus vivencias como profesor, obispo y cardenal. Entre los episodios más representativos, encontramos la iniciativa de Wojtyla de pedir perdón por los pecados de la Iglesia, las dos intervenciones en el Concilio Vaticano II -apoyadas estéticamente con imágenes de archivo- y las votaciones en el cónclave que lo conduciría a ser proclamado Sucesor de Pedro. Inventada o no, resulta deslumbrantes las secuencias que llevan al proceso de conversión del espía que le sigue los pasos. También, el milagro conocido sobre la mujer de un amigo, al que le habían detectado cáncer de pulmón, plegaria por la que el futuro Juan Pablo II rezó al padre Pío.

Existen sobradas muestras de la simpatía del protagonista, hasta la desarrollada en el cónclave cuando mira los zapatos del resto de cardenales, cuando dice misa sobre una canoa boca abajo, o cuando el gran Wyszinski, examina su vestimenta tras el nombramiento como obispo. Y así, un largo etcétera de anécdotas y de frutos sabrosos de un filme con un guión impecable y una realización soberbia, donde el cineasta Battiato mira a los personajes de manera muy íntima. La misma forma con la que Wojtyla nos ha mirado durante 26 años.

José Luis Panero

Saturday, October 22, 2005

CINE: Frágiles

Director: Jaume Balagueró. Intérpretes: Calista Flockhart, Richard Roxburgh, Elena Anaya, Gemma Jones, Yasmin Murphy, Colin McFarlane, Susie Trayling, Daniel Ortiz. Terror. España. 2005. Filmax. 14-10-05. 104 min.


José Luis Panero
El hospital infantil de Mercy Falls está a punto de cerrar sus puertas tras más de un siglo de funcionamiento. Amy (Calista Flockhart), una enfermera americana, llega al edificio para cubrir el turno de noche mientras se lleva a cabo la evacuación de los últimos niños a otros centros. Pronto detecta que están muy asustados al sentir la presencia de “La niña mecánica”.
Inquietante historia clásica de fantasmas en la que Jaume Balagueró continúa explorando, casi de manera obsesiva, el mundo de los niños y sus miedos infantiles. Ciertamente oscura, Frágiles tiene una apariencia muy próxima a Darkness y su aspecto visual es excepcional, gracias al buen trabajo de Xavi Giménez, otro director de fotografía brillante.
El filme tiene un guión bastante cuidado, que Balagueró ha escrito junto a Jordi Galcerán —guionista de la exitosa El método Grönholm—, y es más dinámico que el de Darkness. Pero el realizador catalán no indaga en la enfermedad que padece la protagonista, la niña de cristal, teniendo una ocasión única para hacerlo.
La aportación española al reparto internacional lo encabeza la joven Elena Anaya. Su personaje carece de entidad propia y se echa en falta conocer cuáles son sus verdaderas motivaciones emocionales, que quedan sin definir. Todo lo contrario se puede decir de Calista Flockhart, que realiza una brillante interpretación y posee notables cualidades para desarrollarse en el género. El resto del reparto cumple de manera efectiva con sus roles. Los efectos sonoros son los responsables de mantener en tensión al espectador, y de augurarle un suspense demasiado creciente, sin conceder algunos descansos imprescindibles entre un mar de aterradoras imágenes, que pueden herir determinadas sensibilidades.

Saturday, October 08, 2005

CINE: Entrevista a Wes Craven

“Me gusta mucho el cine que viene de Oriente, me intriga bastante y creo que ha subido notablemente el nivel de horror”




José Luis Panero

Su nombre completo es Wesley Earl Craven, tiene 66 años, y se instruyó en muchos campos antes de adentrarse en el cine. Estudió filosofía y literatura inglesa, aunque no terminó estos estudios, y fue docente de Humanidades en la universidad Clarckston College de Postdam, e incluso trabajó como taxista. Sus películas Las colinas tienen ojos, Pesadilla en Elm Street o Scream le han proporcionado reconocimiento en el mundo entero. Ha estado en Madrid recientemente presentando su último trabajo, Vuelo nocturno.

¿El miedo terrorista con el que convivimos le ha empujado a contarnos la historia de ‘Vuelo nocturno’?
Lo que me animó fue el guión que me pareció buenísimo, con personajes muy interesantes. Para mí este proyecto representaba un reto, pues de alguna manera me alejaba de algunos de mis anteriores trabajos. Es cierto que la influencia del 11-S implica un nuevo peligro -y hace que nos sugestionemos al pensar que se puede caer el avión-, pero, evidentemente, el tema principal de la película no es ese.

¿Dudó en algún momento si realizar la película con la psicosis del 11-S?
Durante los primeros años, cuando el terror y el dolor era tan recientes, seguramente hubiera levantado expectación rodar una película como Vuelo nocturno. (Pero ha pasado el tiempo, y apenas hay pegas para filmar). De lo que se trata es de entender las dos formas de mirar a los personajes: al villano y a su víctima.

Además de Alfred Hitchcock, ¿de quién tiene influencia ‘Vuelo nocturno’?
Cuando comienzo un rodaje no pienso de qué directores puedo tener influencia. Es evidente que en el mundo del thriller todos los cineastas tenemos a Hitchcock como primer referente, pero eso no nos da derecho a copiarle plano a plano como hacen algunos. Si durante una filmación me llegan referencias (directas) de otras películas sobre un determinado plano, (por ejemplo), considero que no debo rodarlo de esa manera, porque entonces dejo de ser original y me convierto en un imitador.

¿Cómo fue entonces el proceso de selección?
Conocía a Cillian Murphy por su trabajo en 28 días, (y al principio era él el que me perseguía). Tuve serias dudas sobre su elección, pues no sabría si podría suavizar su marcado acento irlandés, y en cinco semanas convertirlo en uno americano convincente. En una ocasión me llamó el productor para decirme que el actor había cogido un avión desde Londres a Los Ángeles, y que venía exclusivamente para comer conmigo. Ese día, tras nuestro encuentro, cogió el avión de vuelta a Londres porque iba a casarse. (¡Dejó a la novia dos días antes de la boda para conseguir el trabajo!) Respecto a Rachel MacAdams, ya conocía su trabajo en El diario de Noah, y me gustó desde el principio, me pareció una actriz muy interesante. (Nos reunimos los tres y realicé una entrevista de 45 minutos a cada uno, aunque ya sabía que funcionarían juntos en la pantalla).

¿Los éxitos internacionales de ‘Scream’ y ‘Pesadilla en Elm Street’ le han impedido desarrollar otro tipo de cine?
Que haya orientado mi cine hacia el género de terror durante muchos años, no quiere decir que no pudiera hacer otro tipo de películas, (lo que ocurre es que las dificultades para adentrarme en un proyecto radicalmente eran mayores). Un director no debe encasillarse nunca.

"Para mí, Freddy Krueger no fue un personaje sobrenatural"

Como experto en el cine de terror, ¿qué opina sobre las películas del género provenientes de Asia o de Japón?
Me gusta mucho el cine que viene de Oriente, me intriga bastante y creo que ha subido notablemente el nivel de horror.

¿No está agotado este tipo de cine para adolescentes?
Mientras haya adolescentes habrá cine de terror para ellos. Puede que se dé un pequeño en los argumentos y las historias varíen, pues no son los mismos jóvenes los de Pesadilla en Elm Streeet que los de Scream, que son mucho más cínicos y parece que han perdido la inocencia.

En sus primeros trabajos, ‘La última casa a la izquierda’ o ‘Las colinas tienen ojos’, el terror, como en ‘Vuelo nocturno’, también procede de los seres humanos. ¿Da más miedo el hombre que los fantasmas?
Para mí, Freddy Krueger no fue un personaje sobrenatural. El mal está en las personas. Como se dice en la Biblia, “los pecados de los padres vendrán sobre los hijos”.

En su filmografía aparece mucho el elemento de la familia que se ve agredida por lo exterior...
En efecto. En mis primeras películas aparecía la familia, pues es un elemento muy poderoso. Conforme transcurre el tiempo uno ve cómo cambian las generaciones (dentro de ella, gracias a un conocimiento íntimo entre sus miembros). Es un factor determinante en la sociedad, y es una lástima que esta institución esté desapareciendo, dado que apenas existe para algunos jóvenes al entender que los padres están mucho tiempo fuera de casa, o que muchos son hijos de divorciados. Lo bueno que tiene la familia es que, (pase lo que pase), allí está ella para acogernos. Considero que es indispensable.





Saturday, October 01, 2005

CINE: Princesas

Se ha convertido Fernando León de Aranoa en un excelente narrador de historias sobre temas sociales. Continúa hurgando en la herida que no cicatriza de los males y de las miserias que invaden el enclave urbano. Prueba de ello son sus tres anteriores películas, Familia, Barrio —donde nos invitaba a mirar lo que sucedía en el extrarradio de la ciudad— y Los lunes al sol —reflejo desencantado sobre un grupo de desempleados— con las que obtuvo tres Goyas al mejor director.

Princesas es la historia de dos mujeres, de dos prostitutas, de dos princesas. Una de ellas se llama Caye (Candela peña), tiene casi treinta años, el flequillo de peluquería y un atractivo discutible, de barrio. Es una chica “normal” de familia de clase media, que tiene un importante lío afectivo en su cabeza. Zulema (Micaela Nevárez) es una princesa desterrada, dulce y oscura, que vive a diario el exilio forzoso de la desesperación. Es madre de familia que ha dejado a su hijo de cinco años en Santo Domingo. El encuentro entre ambas desencadenará un conflicto más próximo a las relaciones humanas.

Interesante propuesta la del realizador español que realiza su particular anatomía sobre el ejercicio de la prostitución en Madrid. Narrada con sobrados golpes de humor, para aliviar la crudeza del drama, la cinta cuenta con la espléndida interpretación de la expresiva Candela Peña y de la puertorriqueña Micaela Nevárez, que están acompañadas por un reparto excelente. Especial atención debe ponerse al dueño del bar, (Enrique Villén); a la madre de Caye (María Cordero), y a la toxicómana del barrio, (María Ballesteros). En el filme se comprueba cuánta desconfianza existe entre las prostitutas, cuando algunas “invaden” la zona de trabajo de otras, o cómo Caye tiene engañada a su familia sin revelarle su auténtico trabajo.

Princesas también arroja un punto de vista curioso sobre la cultura de estas mujeres, que León de Aranoa sitúa en niveles muy bajos. Los argumentos esgrimidos en torno a un hecho social, según ellas, sólo es válido si la respuesta proviene de lo que han anunciado los medios de comunicación. Pero lo que hace creíble la historia es la carga de humanidad de todas estas mujeres. Eso sí, parece que a ninguna le importa ejercer la prostitución.

Tanto la puesta en escena como el guión son brillantes —el texto es más ágil y dinámico que el de Los lunes al sol— y los diálogos son frescos y vivos, aunque por su sordidez podrían herir determinadas sensibilidades. Muy bien estructurada, la cinta hace hincapié en los malos tratos por parte del hombre, aunque la presencia en el conjunto del filme sea casi anecdótica. León de Aranoa carga la tinta en las historias sobre la venganza y el chantaje, es decir, que se pone al lado de las prostitutas, y hay algunas escenas de sexo explícito que desequilibran el tono del drama. Deja bastante mal al equipo de voluntarios, que socorre a las prostitutas, cuando uno de ellos se deja seducir por Zulema. En este punto, León de Aranoa confirma, confundiéndose, el tópico de que todos aquellos que colaboran en ayudar a este colectivo, también se sienten atraídos por las mujeres “de vida alegre”.

El director español introduce, con calzador, la subtrama romántica donde Caye mantiene una relación con un hombre de buenas intenciones, ajeno al mundo sobre la prostitución; trama que queda inconclusa y difusa. Durante los variopintos diálogos —sobresaliente muestra en la escritura del guión—, entre Caye y Zulema, y que centran la historia, hay dos reflexiones interesantes. Caye desea saber, al margen de su trabajo, si “existirá por ahí alguien que piense en nosotras y no al revés”. También, ella misma se plantea el sentido sobre la trascendencia al sentenciar, “Zulema, no creo mucho en Dios, si he pensado, ¿no?..., y creo que lo peor sería que hubiese otra vida y que fuera como ésta”.

Se agradece el tratamiento que León de Aranoa da a la familia, asumiendo las características propias de otros personajes, que también viven un drama personal, muy en sintonía con el conjunto del filme. El final, ambiguo, deja preparado al espectador para que decida por sí mismo el rumbo de los acontecimientos.

Queda, en conjunto, una notable fábula lírica, que ahonda parcialmente en los temas sobre la prostitución, y en la que hay una camuflada pretensión sobre la legalización de este ejercicio, como si se tratara de un trabajo comparable a cualquier otro. Eso sí, no es apta para cualquier público.

José Luis Panero

Saturday, September 24, 2005

CINE: VUELO NOCTURNO

José Luis Panero

Título original: Red Eye. Director: Wes Craven. Intérpretes: Rachel McAdams (Lisa Reisert), Cillian Murphy (Jackson Rippner), Brian Cox (Padre de Lisa), Laura Johnson (Blonde Woman), Max Kasch (Headphone Kid), Jayma Mays (Cynthia). Thriller. Estados Unidos. 2005. UIP. 85 min.

Lisa Reisert (Rachel McAdams) odia volar. Regresa a Miami después de asistir al funeral de su abuela. Al subir al avión descubre con agrado que su compañero de asiento es Jackson (Cillian Murphy), el aparentemente encantador caballero con el que acaba de tomarse una copa, e iniciado quizás un pequeño flirteo, en la terminal del aeropuerto. Pero a los pocos minutos de despegar, Jackson se quita la máscara y revela amenazadoramente su verdadera misión: asesinar al Secretario General de Seguridad.

Discreto producto del popular director americano de 66 años, Wes Craven, que alcanzó fama internacional con sus trabajos Pesadilla en Elm Street, Las colinas tienen ojos y la trilogía Scream. A pesar de que por ellos se le ha encasillado, el tono de Vuelo nocturno es distinto. Es cierto que la historia que Craven nos cuenta es una sucesión de situaciones vistas mil veces, pero la cinta tiene ritmo y los personajes funcionan en la pantalla de manera creíble. El desarrollo de la película es casi teatral, y determinadas situaciones están deliberadamente metidas con calzador, e incluso alguna de ellas parece una trampa (puede ser un error de montaje).

Debe reconocerse el talento de todos los actores, con especial atención a Brian Cox, el padre de Lisa, y a Jayma Mays, que interpreta a la asistente del hotel en donde Lisa es la directora. Los golpes sonoros funcionan de manera sobresaliente sin los cuales Vuelo nocturno sería otra película. En este sentido, el trabajo de Marco Beltrami es excelente. A este aspecto técnico debe añadirse el trabajo de fotografía, y la estupenda puesta en escena.

Vuelo nocturno no es ninguna película pretenciosa, ni se lo propone, pero podría haber desarrollado un poco más el conflicto en líneas generales, y no entretenerse tanto descubriendo la personalidad de los protagonistas. Tiene a su favor el crecimiento que propone el argumento, al ir incorporando determinados elementos esenciales de la trama y así mantener el suspense de manera inteligente, que recuerda de manera notable al inmortal Hitchcock.

Saturday, September 17, 2005

CINE: Cuatro hermanos en busca de ajustes de cuentas

FICHA: Director: John Singleton. Intérpretes: Mark Wahlberg, Tyrese Gibson, André Benjamin, Garrett Hedlund, Terrence Howard, Josh Charles. Drama. Estados Unidos. 2005. UIP. 109 min.

FOUR BROTHERS

***

José Luis Panero

Vuelve el drama con moraleja particular sobre el sentido de la venganza y la justicia de la mano de John Singleton, que hace creíbles los sentimientos de unos personajes en el ocaso de la sensibilidad.

Después del asesinato de Evelyn (Fionnula Flanagan), su madre adoptiva en un atraco, los hermanos Mercer —el impulsivo Bobby (Mark Wahlberg), el seductor Ángel (Tyrese Gibson), el padre de familia y hombre de negocios Jeremiah (André Benjamin), y el roquero duro Jack (Garrett Hedlund)— se reúnen de nuevo para aclarar su muerte. Ya en la pista del asesino no tardan en darse cuenta de que su habitual comportamiento tiene nuevas consecuencias y descubren que a los cuatro hermanos les une algo más poderoso que la sangre. El filme, basado en el western de Henry Hathaway y protagonizado por John Wayne, The sons of Katie Elder, de 1965, no se trata propiamente de un un remake, y el director ha modernizado la historia y la acción se desarrolla en el Detroit de nuestros días.

John Singleton es ciertamente un director con talento, a pesar de que su pericia se desarrolla más en los aspectos técnicos de la película. Sus escenas de acción son genuinamente tensas, agresivas, y algunas de ellas ciertamente espectaculares como la persecución durante una tormenta de nieve o el asalto a la casa de los Mercer. Pero su faceta como narrador es menos precisa. El tono de la película apenas varía, aunque se producen algunos giros bruscos. Se pasa de una violencia perturbadora a un humor a veces forzado, pero de resultado excelente, y que sirve para aliviar la carga dramática. Las mujeres en la película representan la calma, la serenidad y el orden, en oposición al mundo gris que envuelve a la historia.

El trabajo de dirección de actores es bastante correcto, y las interpretaciones resultan más que convincentes. El despiadado Bobby (Mark Whalberg) es el protagonista indiscutible, y cada uno de sus hermanos tiene el peso específico necesario para que la estructura argumental no quede desequilibrada. Los villanos son bastante genéricos, como corresponde a una producción de estas características. Y para muestra, la interpretación del notable actor Chiwetel Ejiofor (Victor Sweet).

Cuatro hermanos contiene los elementos habituales de una película del oeste, lo cual implica algunas dosis de inverosimilitud. Con todo, la película es entretenida, va directa al grano sin perder el tiempo, y siempre avanza la narración y el crecimiento y desarrollo de cada uno de sus protagonistas. La puesta en escena es impecable —muy del estilo de John Ford— y los diálogos son vivos y ágiles. La cinta es ruidosa y Singleton visualiza la violencia sin cortapisas ni temores, pero funciona bien como entretenimiento, y ofrece un mensaje social sobre la tolerancia étnica y la hermandad (literalmente) racial.

Además, Cuatro hermanos arroja una visión distinta sobre la familia, sobre la encrucijada humana de elegir entre el pecado o hacer el bien, e incluso una interesante correspondencia con la trascendencia.