Cuanto más escucho al Presidente Kischner, más me convenzo que de el final no está lejos. Empieza a ser una constante demasiado sospechosa en los ámbitos de la gauche globale, la Siniestra mundial, si prefieren, que me aterra. Hablo de la desintegración del estado como ni siquiera los Soviets podían haberla concebido, es decir, desde dentro.
Y no es por pesimismo, ni siquiera eso a estas alturas, es por el incansable propósito de remover los hechos traumáticos de un país. Léase Malvinas o la dictadura en la Argentina, la Guerra civil en España, y llegarán al extremo del Tercer Reich en Alemania, si alguna vez vuelve a gobernar el SPD.
Una constante en buscar el "revisionismo", ocultos bajo la máscara de la "moderación", del "asunto de estado", con el propósito de aniquilar cualquier oposición y de reescribir la historia a su propio favor. Y todo ello se hace de una sencilla manera: recoga un personaje histórico muerto -o no- en circunstancias más o menos heróicas -o no- y transformarlo en un mártir de la causa. Así, sin temor a faltar a la verdad, conseguiremos una sociedad completamente embrutecida, que nos vote sin pensarlo dos veces.
Puede parecer un planteamiento exagerado, pero no tanto. Sobre todo a tenor de estos personajes mencionados, que se dejan agasajar, y se convierten en instrumentos plenamente conscientes de una manipulación histórica inaceptable en su momento, pero que de no ser públicamente rechazada, puede significar una alteración significativa de la verdad. Decir, por ejemplo, que Don Santiago Carrillo no es un asesino, no es matizar, es ser un embustero.
En este contexto, debemos defender una defensa de la historia, y de la cultura por extensión, de sectores ajenos a la izquierda. Quizás en comunión, aunque no encontrarán en mi punto de encuentro, lograr despolitizar la cultura y devolverla a su pedestal de manifestación intelectual de las sociedades. Solo así podemos evitar estas manipulaciones. Porque nos merecemos saber las cosas tal y como son, no como unos hubieran querido que fueran.
Miguel Vinuesa
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Saturday, March 25, 2006
Saturday, March 18, 2006
LA NACIÓN / Notivida. Sobre el aborto en Rio Negro
Los hechos, más o menos recientes en Río Negro, y que LA NACIÓN omite forzosamente, nos obligan a buscar otras fuentes para el fomento del debate. No podemos, por cuestión de legibilidad, explayarnos todo lo necesario para ser exhaustivos en este polémico, tema, sin embargo sí podemos dar las pinceladas de una tesis.
Se puede reconocer, sin ánimo de rigor, que desde que el debate sobre el aborto apareció en la sociedades occidentales, el debate ha estado presidido por la moderación. Si bien colectivos feministas radicales han planteado el aborto "libre", no se ha atendido al 100% a estos colectivos, sino que se ha buscado el término medio, un consenso entre los grupos de debate -con especial mención a las clases políticas-, que hasta ahora se había mantenido.
Sorprende pues el giro extremista que ha tomado el debate, puesto que de forma consciente nos olvidamos de la moderación para entrar en el campo del libertinaje. Proyectos de leyes como el de Río Negro se están gestando, o ya están camino de ver la luz, produciendo preocupación entre aquellos que defienden un sistema de valores fundamentalmente cristianos.
Una serie de proyectos que son el fruto inequívoco de la falta de responsabilidad que afecta a ciertos políticos, y cada vez más a las sociedades occidentales. No sería una necesidad si el rol del sexo no hubiese cambiado en las parejas. Unas parejas que no siempre cuentan con la educación mínima para tomar precauciones, y no hablo sólo de embarazos no deseados, sino de enfermedades como el SIDA, que ya no sale en las noticias, y se cobra millones de vida cada año.
No hay responsabilidad, en suma, porque no se educa, y la educación existente tiene una deficiencia moral que va camino de ser insolventable.
Todo esto a pesar de una posición de la Iglesia clara, explicada y argumentada. Sus detractores -el Demonio, el primero- se aferran en tildarla de escorada pero ¿qué otra cosa podemos esperar de sociedades dónde la moral está en decadencia? No se asombren de que luego autores como Baverèz escriban "la Francia que cae", diga lo que diga Villepin. Para la Iglesia, el aborto es un asesinato. Lo es moralmente, lo es biológicamente, y a pesar de eso se sigue haciendo.
Es imprescindible que las sociedades reacciones, y proyectos de ley como el de Río Negro sean enterrados y olvidados. Suficiente tenemos ya con los "parches" actuales. No vamos a resolver el problema con estas leyes, y se cree erróneamente que una ley más radical sí lo hará. Mientras sigamos sin moral, no esperemos soluciones mágicas.
Miguel Vinuesa
Se puede reconocer, sin ánimo de rigor, que desde que el debate sobre el aborto apareció en la sociedades occidentales, el debate ha estado presidido por la moderación. Si bien colectivos feministas radicales han planteado el aborto "libre", no se ha atendido al 100% a estos colectivos, sino que se ha buscado el término medio, un consenso entre los grupos de debate -con especial mención a las clases políticas-, que hasta ahora se había mantenido.
Sorprende pues el giro extremista que ha tomado el debate, puesto que de forma consciente nos olvidamos de la moderación para entrar en el campo del libertinaje. Proyectos de leyes como el de Río Negro se están gestando, o ya están camino de ver la luz, produciendo preocupación entre aquellos que defienden un sistema de valores fundamentalmente cristianos.
Una serie de proyectos que son el fruto inequívoco de la falta de responsabilidad que afecta a ciertos políticos, y cada vez más a las sociedades occidentales. No sería una necesidad si el rol del sexo no hubiese cambiado en las parejas. Unas parejas que no siempre cuentan con la educación mínima para tomar precauciones, y no hablo sólo de embarazos no deseados, sino de enfermedades como el SIDA, que ya no sale en las noticias, y se cobra millones de vida cada año.
No hay responsabilidad, en suma, porque no se educa, y la educación existente tiene una deficiencia moral que va camino de ser insolventable.
Todo esto a pesar de una posición de la Iglesia clara, explicada y argumentada. Sus detractores -el Demonio, el primero- se aferran en tildarla de escorada pero ¿qué otra cosa podemos esperar de sociedades dónde la moral está en decadencia? No se asombren de que luego autores como Baverèz escriban "la Francia que cae", diga lo que diga Villepin. Para la Iglesia, el aborto es un asesinato. Lo es moralmente, lo es biológicamente, y a pesar de eso se sigue haciendo.
Es imprescindible que las sociedades reacciones, y proyectos de ley como el de Río Negro sean enterrados y olvidados. Suficiente tenemos ya con los "parches" actuales. No vamos a resolver el problema con estas leyes, y se cree erróneamente que una ley más radical sí lo hará. Mientras sigamos sin moral, no esperemos soluciones mágicas.
Miguel Vinuesa
Saturday, March 11, 2006
LA NACION Pagan justos por pecadores

Cierto editor de la radio española comenzaría así esta columna:
Corría el año 1793 en el aún Reino de Francia. Desde que se iniciara el proceso revolucionario de 1789, el país vive sumido en el caos por varios factores.
La Historia se repite. Un nuevo chivo expiatorio, pero que vende cara su piel. Fuente: anibalibarr.com.ar
Primero, la hambruna generalizada, producto de varias cosechas malas ; Segundo, la división política entre los propios adversarios a la monarquía ; Tercero, las guerra civil que asola la paupérrima provincia de Vendée, que apoya al Rey; Cuarto, el constante empuje de las monarquías vecinas que han declarado la guerra a Francia; Quinto, la detención del rey, despectivamente llamado "Luis Capeto" por su reciente intento de fuga del país ; Sexto, el Manifiesto de Brunwich, que provoca la ira del pueblo parisino, y el traslado de la familia real del Palacio de Tuileries a la Bastilla.
Como ya es bien sabido, estos factores, y la necesidad de encontrar un culpable para todos ellos contribuyen a la decapitación del rey por guillotina, el 21 de enero.
Esta misma semana, ha concluido en Buenos Aires el juicio político contra Aníbal Ibarra. 10 votos a favor, y 4 en contra y a pesar de eso la opinión pública se ha decantado mayoritariamente por hacer leña del árbol caído, tildar de "desgraciado" a Ibarra, y en suma, convertirlo en un chivo expiatorio de los trágicos hechos acaecidos en Cromagnon.
La tosca manipulación informativa, por parte de los medios, que ha llevado a intoxicación de la opinión pública argentina, ha provocado que toda opinión divergente tuviera que sumirse en lo que Elizabeth-Noelle Neumann bien denominó la "espiral del silencio". Eso a pesar de la notoriedad de algunas figuras públicas como el político Raúl Alfonsín, o los periodistas Jorge Dorio o Mario Pergolini.
No pretendemos con esto más que una defensa apasionada de Ibarra, porque el enjuiciamiento político en sí sienta un peligroso precedente que no contempla la constitución y que no debería repetirse en una democracia.
Si los políticos tuviesen que ser responsables cada vez que ocurre una desgracia de tal magnitud, los gobiernos caerían con más frecuencia de lo tolerable por los ciudadanos, y la estabilidad democrática tarde o temprano se vería usurpada, más tarde o más temprano por un tirano.
Insistimos, no se puede buscar un chivo expiatorio por esta tragedia, y aunque los familiares no cesen de hacer ruido por ello, los únicos responsables de los hechos son los que dispararon una bengala en el boliche. Lo sé, no es correcto, no es lo que queremos oír, pero es una verdad como una catedral.
Y como le ocurrió al régimen que decapitó a "Luis Capeto", puede terminar presa de un nuevo Napoleón, que escale los escalones de poder del propio régimen, y lo destruya, o puede cambiar, y rehabilitar la figura política de un hombre que ha cometido errores, pero al que se enjuicia por puro capricho y sed de venganza.
Miguel Vinuesa
Saturday, March 04, 2006
LA NACIÓN ¿Oposición?

No me vayan a decir que esto es una oposición a un gobierno patético como el de Kischner. ¡Es increíble!
Desde luego, si esta es la alternativa al PJ, los peronistas -"peronchos", como bien dice un amigo- tienen la casa rosada para rato. Es decir que tienen tiempo de sobra para terminar lo que empezaron: reconvertirla en un motel de carretera.
La viva imagen de la oposición. Fuente: www.nyyouth2000.com
Y es que no se puede dar crédito que los políticos sean tan estúpidos. ¿Aguantar dos horas a K hablando? Ustedes sí que son gallegos, porque es que no he visto tontería semejante desde la rendición francesa en la última guerra mundial. Si yo hubiera estado allí, me hubiera encerrado en el baño (con La Nación, porqué no), con tal de no oir las sandeces que este presidente de quinta categoría tenía que decir.
Lo mejor es que encima se quejan de "maltrato", pooobrecitos. Ea, ea, ea. Ya se fue el presi malo. Lo que tenían que haber hecho es responder, ¡cobardes! Es decir, que primero caen en la trampa ¿y luego se quejan? Háganme un favor y tengan un poco de agallas para decirle sus verdades a Kischner, que tampoco es mucho pedir, y total la tienen fácil...
Es lo que provoca no estar en el gobierno: inseguridad. A ver si hay suerte y sacan de tripas corazón, porque entonces vamos a tener una democracia en serio: un gobierno criticado por lo malo de su gestión y unos partidos fuera del poder sin mucho que perder. Porque aquí se ha perdido algo importante, y es la dignidad.
Miguel Vinuesa
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